«Sartenes o canciones» es el nombre que el cocinero eligió en su día para bautizar a su vino tinto y en breve presentará su propuesta para el albariño. Su idea siempre fue aunar la calidad que ofrece una materia prima excepcional y una elaboración muy cuidada, con una estética vanguardista en un envase diferente, con etiqueta de acero en el caso del vino tinto, todo acorde con el espíritu que respira el local de Guerrero en la capital.
Si en el tinto de «Sartenes o canciones», Guerrero apostó por combinar dos variedades tradicionales y escasas como la uva Brancellao y la Merenzao, en esta nueva aventura se ha decidido por un albariño de buena intensidad, equilibrado, vibrante y fresco en boca.
Este fin de semana Diego Guerrero, junto con su equipo, ha visitado nuestra bodega con el objetivo de ultimar los detalles de la incorporación del nuevo vino blanco en la carta de DSTAgE. En sus propias palabras reconoce que «la dificultad que implica hacer un vino en la zona, toda la artesanía y el cariño que hay detrás, le da un valor increíble».